| Águila calzada, en morfo oscuro. Alcorcón, Mayo 2026 |
Estos días, comienzo a observar la presencia de aves que durante este verano he observado realizando movimientos distintos a los de ahora.
En rapaces, por ejemplo, ya no son movimientos cicleando en busca de presas o cadáveres, sino que se tratan de movimientos rectilíneos migratorios, con objeto desplazarse hacia el sur.
| Milano negro. Alcorcón, Agosto 2024 |
También me ocurre lo mismo con águilas calzadas, moviéndose en la misma dirección, solitarias, en parejas y hasta un grupo de 4, como ha ocurrido hoy. Las 4 águilas se han detenido justo enfrente de mi ventana, han estado dando unas vueltas, un par de ellas han hecho algunos picados y, luego, han proseguido su camino, dejando en mí una cara de asombro y una media sonrisa. No todo los días tiene uno la oportunidad de ver 4 águilas calzadas juntas y sin levantarte de la silla.
Entretanto, de vez en cuando pasan grupos de abejarucos europeos que anuncian su presencia con sus inconfundibles sonidos, también hacia el sur.
A ras de tierra, en los árboles urbanos ya se empiezan a ver los primeros papamoscas cerrojillos que durante las próximas semanas realizarán su paso migratorio anual de una manera casi invisible para el ciudadano no experto en aves e inundarán de papamoscas nuestros parques.
Una vez más, Alcorcón forma parte del ciclo de la Naturaleza y nos permite ser partícipes en modo espectador del este gran espectáculo que es la migración post-nupcial de las aves.
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