Previsión meteorológica para Alcorcón

El Tiempo Alcorcón

martes, 24 de marzo de 2015

Una curruca cabecinegra

Marzo suele ser un mes magnífico para la observación de aves, por varias razones. La primera y más importante, estamos al comienzo de la época nupcial, con lo que las aves exponen sus mejores plumajes y cantos. La segunda, los árboles aún no están llenos de hojas lo que combinado con el comienzo de la época nupcial hace que las aves se expongan mucho más que en otro momento del año a nuestra vista. Y tercera, aún se están produciendo movimientos migratorios con lo que es posible observar aves en paso que no se encuentran en determinadas zonas el resto del año.
El encuentro que os voy a relatar se produjo esta mañana en el parque de la Paz: Un macho de curruca cabecinegra. No me atrevería a decir de si se trata de un ave sedentaria que vive en nuestra ciudad o de si se trata de un ave en paso en su camino a zonas más al norte. Lo cierto es que estaba allí, en un arbusto, como suele ser habitual en ella. Me observó y huyó, como suele hacer normalmente. No es un ave que se deje acercar demasiado.
Esta es la primera vez que observo una en Alcorcón, de ahí mi duda.
La curruca cabecinegra es un ave de pequeño tamaño que se alimenta de pequeños insectos y frutos. El plumaje de su pecho es claro mientras que el de su dorso es gris ceniza. En el macho, destaca el color negro de su cabeza (Foto de arriba) mientras que en la hembra, esta característica es imperceptible (Foto de abajo). Destaca también el anillo ocular rojizo que poseen ambos sexos.
Es muy parecida a la curruca capirotada, de la que ya hablamos en su día, pero ésta sólo tiene negra la parte superior de la cabeza.
En fin, esperemos que se trate de un ave sedentaria y podamos seguir disfrutando de su presencia todo el año en los parques nuestro municipio.

jueves, 12 de marzo de 2015

El ave más madrugadora

Si alguna vez te has preguntado qué ave diurna comienza antes su actividad, la respuesta la encontrarás en esta entrada.
Son las 5:50 de la mañana y en la calle apenas hay gente. Pocos son los que cogen el coche a estas horas para iniciar, una jornada más, un día como otro cualquiera de trabajo. La mayor parte de la gente, apura los últimos momentos en la cama. Los más afortunados, aún tendrán alguna hora de sueño adicional. Todo es calma en nuestro municipio. Todo, menos nuestro protagonista, que ya ha iniciado su actividad y parece no acusar lo temprano del día, el mirlo común.
Lo primero que llama la atención, es su aflautado canto, que se escucha desde múltiples atalayas en la quietud de la noche. Una orquesta armonizada en una gran ciudad.



Además, a uno le extraña ver como estas aves se vuelven mucho menos huidizas a esas horas. Una gran cantidad de ellos se encuentran activos en aceras, setos, jardines... Y apenas se inmutan ante tu paso. Dan ganas de agacharse a tocarlos. Quizás piensen que su oscuro plumaje les vuelve invisibles en la oscura noche.

Desde otra atalaya, un individuo solitario de carbonero común se afana, sin conseguirlo, en ensombrecer el magnífico concierto con el que los mirlos nos están obsequiando. En este caso no encontramos una orquesta, sino a un solista.
Merecería la pena detenerse a escucharlos y deleitarse con su canto pero la realidad es la que es, no son ni las 6 de la mañana y comienza, un día más, una jornada de prisas y estrés en la gran ciudad.
Según algún estudio realizado, se trata de una conducta normal en mirlos de ciudad que no se da en mirlos de ambientes no urbanos, donde su canto no tiene que competir con el ruido generado por el tráfico y el resto de actividades humanas.